"El Misterio de la casa maldita"

Tercer cuento de Karin (12 años, de Santiago)

Fue un día muy maravilloso para Jairo, Edson, y Sofía. Todo era muy hermoso, el bosque, la luz del sol, en general todo lo que había alrededor de la casa, pero Jairo sentía algo dentro de su ser. Algo muy extraño. Pero no le tomó tanta importancia , sólo quería pasarlo bien con sus dos hermanos.

Fueron a pasear con su tío Eduardo en la camioneta, irían a jugar en medio del bosque de Brasil, pero ahora Edson fue el que sintió algo extraño dentro de su ser.

Llegaron a la casa a las 6 de la tarde, agotados, pero felices. Su mama los esperó con Leche y Galletas.

Ya en la noche, vieron sus películas preferidas y cerca de la media noche se acostaron. Cerca de las 2 de la madrugada, Sofía despierta de golpe, llorando y algo mareada. Todos acuden a verla :

— ¿Qué te pasa Sofía? — le dice su madre — te sentimos llorar.
— Soñé que me mataban, mami.
— ¿En serio Sofi? — dice Jairo.
— No le creas — dice Edson— son sólo mentiras.
— Por favor — dice su madre — no empieces justo ahora Ed.
— Lo siento — dijo Edson.
— Bueno Sofía, duérmete luego, mañana iremos a acampar.

Sofía se durmió al rato y se levantaron muy temprano en la mañana. Ya estaban terminando de tomar desayuno y a Sofía se le ocurrió ir a saltar la cuerda en el antejardín de su casa, a lo que sus hermanos le respondieron que sí
Un niño, más o menos de la edad de Edson estaba jugando cerca de su casa, y le simpatizaron mucho, así que se quiso acercar a ellos :

— Hola, ¿a qué juegan? — dice el niño.
— A saltar la cuerda, ¿no ves? — dice Sofí.
— Si, los vi — dice el niño.
— ¿Cómo te llamas? — preguntó Jairo.
— Yo me llamo Zeziño y tengo un hermanito de 5 años que se llama Joaciño — dijo Zeziño.
— Yo soy Jairo y tengo 11 años , y mis hermanos son Edson y Sofía, él tiene 10 y ella 8 — dijo Jairo.
— ¿Quieres jugar con nosotros? — preguntó Edson —.
— Bueno, pero ... ¿puede jugar mi hermanito? , es que no lo quiero dejar solo, o si no mi mamá no me deja salir — dice Zeziño.
— Está bien, tu hermano puede jugar — dijo Jairo.

Los chicos jugaron toda la tarde y hasta tomaron once en la casa de los dos hermanos hasta que llegaron las 9 de la noche.

— Adiós chicos — dijeron los dos hermanos y su madre. — Hasta luego — dijeron los tres hermanos — nos veremos mañana.

Y se fueron a dormir agotados a sus camas.

Al otro día tocan a la puerta y abre su tío Eduardo, era Zeziño agotado y afirmado de la orilla de la puerta :

— ¿Qué pasa hombre? — dice el tío Eduardo — te noto mal.
— Es que hay algo muy importante que les tengo que decir a ustedes — dice Zeziño.
— ¿Qué es? — dicen todos a la vez.
— Lo primero que les pido es calma y lo segundo aquí viene:

Ustedes no saben lo que pasó aquí, es algo muy terrible :

Hace 5 años una familia habitó esta casa , se constituía por un padre una madre y cuatro hermanos, el padre maltrataba a sus hijos y su esposa. Cuando los niños crecieron se pusieron rebeldes y llegaron a faltarle el respeto a su padre. El padre, ya cansado de que sus hijos llegaran al extremo de golpearlo, se enojó tanto que en un arranque de locura los dejó encerrados en un armario durante todo el día , y a su regreso los encontró sin vida.

El padre, viendo que cometió tan grave error sintió tanto cargo de conciencia que no fue capaz, de enfrentarlo y se suicidó .

— Eso ocurrió y hasta ahora se dice que quedaron sus espíritus dentro de la casa en donde viven ustedes.
— ¿Qué podemos hacer en cuanto a lo ocurrido?— pregunto la mamá de los chicos a Zeziño.
— Lo único que pueden hacer es irse de esta casa y será la única forma de que en las noches los espíritus dejen de atormentar a Sofía.

Todos se fueron rumbo a la ciudad y avisaron a la policía para que llamaran a una demoledora y así se terminara todo ese jaleo.

Aunque esta familia haya hecho todo esto aún siguen comentando en todas las partes de Brasil que siguen deambulando los espíritus.

F I N