Cuento de Monserrat (8 años, de Concepción)
Había una vez un gatito que era muy juguetón; siempre jugaba con lana.
Un día llego un ratón a la casa, al ratón le gustaba comer queso y lana.
Una noche el ratón quizo comer lana y empezó a comer la lana del gatito. El gatito, cuando despertó, vio que no estaba su madeja de lana, entonces le preguntó al ratón si la habia visto. El ratón le respondió que se la había comido.
El gato se enfureció mucho y comenzaron a pelear. En un momento el gato atrapó al ratón y el ratón le gritó:
— ¡No me comas! ¡no me comas!, te buscaré otra madeja y te la daré.
El ratón salió a buscar una madeja, y cuando la encontró, se la dio al gato. El gato lo perdonó y el ratón le dijo:
— Te prometo que nunca más me comeré tu lana sin tu permiso; — y el gato le dijo: — te perdono si me prometes que serás mi amigo para siempre.F I N